Está inundado mi local ¿qué puedo hacer?

Si un local o una vivienda se inundan, lo primero que hay que tener claro es que no hay que perder la calma bajo ningún concepto; hay veces en las que el nerviosismo o la angustia nos llevamos a efectuar acciones contraproducentes, e incluso que acaban entrañando riesgo para la integridad física. Mantener la cabeza fría y proceder con determinación marcarán el buen camino para hacer frente a la adversidad que se ha manifestado.

Las faenas que haya que llevar a cabo dependerán de la envergadura de la anegación, así como de las características del lugar afectado y de su ubicación. Si se trata de una inundación poco peligrosa para intervenir, tal vez deberíamos poner en marcha un plan sencillo pero certero. Y es que, por muy rudimentario que pueda parecer, echar mano de unas escobas, de unos recogedores y de unas fregonas será útil para ir achicando aguas. No obstante, resulta obvio que este mecanismo un tanto casero e instintivo no siempre sirve ni se muestra eficiente.

Si el local inundado se encuentra a la altura de la calle, tal vez sí que ayude ir impulsando la concentración del agua hacia el exterior con escobas, cubos, fregonas y demás instrumentos. Y es que los cubos de la fregona, o los cubos amontonados en patios y terrazas, pueden servir en un primer momento como depósito provisional para almacenar y desplazar el agua y los barros. Eso sí, se trata de una técnica lenta, tediosa, poco resolutiva y muy casera.

La vía más efectiva y seria, la que de verdad nos sacará del entuerto que se ha presentado en el local, vendrá de la mano de los profesionales de los desatascos. Ellos dispondrán de la maquinaria pertinente para llevar a cabo un buen desalojo de agua en una inundación. Los métodos más complejos y sofisticados serán siempre más limpios, más raudos y más certeros. Los equipos punteros de desatascos y achique serán de gran ayuda en cualquier caso.

Así, podemos nombrar al compresor como una de las máquinas que más contribuirán a darnos apoyo en la anegación de nuestro local. Y es que el compresor se encargará de comprimir los líquidos o gases, de modo que acabe haciendo presión en el escenario afectado. Por consiguiente, el agua logrará una presión determinada, lo que hará sea posible ir sacándola por medio de los conductos de salida.

Igual que el compresor es una herramienta muy recomendable, la bomba sumergible también puede ayudarnos. Aunque puede tener otros usos más rutinarios, las bombas sumergibles tienen como una de sus funciones desalojar agua de aquellos espacios en los que no tiene capacidad de influencia el aire externo ni los mecanismos exógenos de salida. Será debajo del agua donde esta máquina surtirá todo su efecto.

Por lo general, estas bombas suelen colocarse en una de las arquetas del local, justo en el punto más bajo de la escena, donde el agua, por tendencia lógica, acabe confluyendo. La bomba sumergible cuenta con una boya como referencia en cada intervención; si la boya alcanza su punto más alto a causa de la altura del agua, la propia bomba sumergible se pondrá en funcionamiento de un modo automático.

Tampoco podemos dejar pasar por alto la asistencia que puede prestarnos una motobomba en situación de inundación del local. Este aparato a motor se emplea para mover o impulsar el agua desde un espacio hasta otro. Así, en una anegación de una vivienda o un local, podríamos usar una motobomba sucia, es decir, una máquina capaz de desplazar el agua acumulada, pero también el lodo acumulado, los residuos sedimentados y todas las sustancias sucias que se han mezclado con el agua.

No obstante, la bomba de vacío sigue siendo a día de hoy el mecanismo más efectivo en estos escenarios adversos. Son los camiones cuba los que más fácilmente pueden potenciar el achique del agua en las inundaciones de locales. La bomba de vacío conseguirá extraer buena parte del aire del interior de un recipiente, de modo que dará lugar a un vacío; así, por medio de un tubo comunicante, dicho recipiente podrá irse llenando de toda el agua que se ha acumulado en el local.

Los detectores de arquetas pueden ser también muy útiles a la hora de explorar vías para desatascar las tuberías o alcantarillas; habrá que tener especial cuidado al caminar entre las aguas, ya que podríamos tener un accidente grave y llegar a herirnos si metemos una pierna en una boca de tormenta o en una arqueta, invisible para los ojos bajo las aguas marrones. Eso sí, si la anegación del local es de una envergadura importante, es muy importante tener claro que son los expertos y los técnicos de los desatascos y la fontanería los que se deben hacer cargo de la situación y aportar sus soluciones.

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