¿Cómo realizar el mantenimiento y vaciado de fosas sépticas?

Las fosas sépticas son elementos que ayudan a hacer la vida de las personas un poco más fácil y plácida. Tenemos que tener muy presente que se trata de elementos cerrados y cubiertos, parecidos a contenedores o estanques herméticos. Se trata de un dispositivo efectivo y eficiente a la hora de llevar a cabo el tratamiento de las aguas residuales, de completar el procedimiento hidráulico sanitario de la evacuación de heces y de otros diferentes residuos procedentes de las viviendas, tanto en el ámbito urbano como rural.

Las fosas sépticas se encargan de procesar las aguas residuales en lugares ajenos al sistema municipal de alcantarillado, por lo que hay que estar muy pendientes de ellas. Es cierto que durante el primer año de vida apenas necesitan de mantenimiento y revisión, aunque tampoco se puede caer en la desidia o en la indiferencia. También puede darse el caso de que haya fosas sépticas que se lleven tres años seguidos sin dar problemas y en un estado óptimo, pero lo mejor es no jugársela.

Por ello, lo mejor es implementar de una manera periódica el vaciado de los lodos y las grasas que se acumulan en el fondo de las propias fosas. La frecuencia con la que se acometan las tareas de vaciado y mantenimiento dependerá del aspecto y de la situación de las instalaciones, así como del uso que se les dé; no es lo mismo una fosa séptica de una casa rural a la que apenas acudimos que una fosa de una primera residencia.

Los contratiempos y las adversidades que pueden manifestarse durante las faenas de mantenimiento precisan de la presencia de profesionales en todo momento; para usuarios que no estén muy duchos en el tema, puede tratarse de un escenario muy desagradable que acabe por desbordarles. Además, del vaciado se derivan muchas situaciones peligrosas para la salud humana, ya que la limpieza entraña algunos riesgos importantes.

Los expertos y técnicos del ámbito de los desatascos deberán hacer acto de presencia en nuestra instalación cuando los residuos estén al cincuenta por ciento de la capacidad de la fosa séptica; es en ese contexto cuando se deberá llevar a cabo la retirada pertinente de los lodos y residuos. No obstante, sí debemos saber que los lodos y residuos no serán retirados al cien por cien de la fosa sépticas, ya que, en una mínima cantidad, serán necesarios para volver a reactivar el mecanismo y para reiniciar el funcionamiento del mecanismo.

Es fundamental saber cuándo hay que llevar a cabo las tareas de mantenimiento; para ello tendremos que estar muy atentos a las señales de los indicadores con los que cuenta el propio sistema. En cualquier caso, cuando se tenga la sensación de que pueden estar originándose algunos problemas, lo más conveniente es ponerse lo más rápido posible en manos de profesionales y expertos.

Lo que sí que tenemos que tener claro es que el procedimiento de vaciado de la fosa séptica es algo complejo y delicado, por lo que no hay que tomarlo a la ligera ni a broma; si se frivoliza con el asunto o si se acometen intervenciones caseras y para salir del paso corremos el riesgo de padecer accidentes, sorpresas desagradables e imprevistos que se escapen al control del usuario. Es cierto que a cualquier persona le gusta ahorrarse el dinero que tiene que gastarse en el servicio técnico, pero, en esta rama concreta de trabajo, lo más conveniente es encomendarse a la labor seria y especializada de los expertos.

De todos modos, adentrados en el proceso de limpieza de la fosa séptica, no podemos dejar pasar por alto que hay algunas instrucciones que debemos seguir a rajatabla. Hay que tratar de no respirar los gases, ya que pueden provocan accidentes y desvanecimientos; por eso es recomendable efectuar la apertura de las tapas de expulsión de gases de una manera muy lenta y cautelosa.

Antes de iniciar los trabajos de limpieza y vaciado de la fosa séptica no estaría de más echar algo de agua limpia para contrarrestar la fetidez y la suciedad de los lodos. Por supuesto, el tabaco y los cigarrillos tienen que estar al margen de esta intervención de mantenimiento, pues los gases son en realidad muy inflamables y pueden originarse accidentes muy serios con una simple colilla.

La manguera que se encargue de absorber los residuos de la fosa séptica no deberá tocar el fondo, ya que es ahí donde se almacenan unos lodos que no hay que subir de ninguna de las maneras. La manguera deberá colocarse en la propia salida de las aguas, sin que exista la tentación de dejarla en otro lugar. Después se completará la limpieza de la primera capa de residuos, para, finalmente, verter agua limpia (así el funcionamiento de la fosa séptica podrá volver a ponerse en marcha).

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